Diatomeas.







Las diatomeas son algas unicelulares que constituyen parte del fitoplancton. Se conocen unas 20 000 especies vivas, las cuales están a la cabeza de la cadena alimenticia y responsables del 45% de la producción de oxigeno en los océanos. Una característica de estas algas es que se hallan rodeadas por una pared celular única hecha de sílice llamada frústula. La evidencia fósil sugiere que las diatomeas se originaron durante o después del periodo Jurásico temprano. Las diatomeas son una herramienta usada frecuentemente para la vigilancia de las condiciones medioambientales, de la calidad del agua y en el estudio de los cambios climáticos. Las diatomeas se encuentran en cualquier agua, es decir en el mar, en las aguas dulces, incluso sobre superficies húmedas. Existen grandes depósitos de diatomeas fósiles resultado de la desecación de lagunas (zona de Hellín) o la subida de los fondos marinos (valle del Guadalquivir) que pueden llegar a explotarse comercialmente. La diatomita o tierra de diatomeas tiene muchas aplicaciones industriales, como abono orgánico, como material para filtros, como absorbente o como insecticida natural entre otras.
Radiolarios.






Los radiolarios (Radiolaria o Radiozoa) son un grupo de protistas ameboides que producen intrincados esqueletos minerales de silice, que se encuentran como zooplancton en el océano. Suelen ser unicelulares, aunque algunos forman colonias de miles de individuos. El cuerpo de la célula se divide en dos secciones, interna y externa, denominadas endoplasma y ectoplasma, separadas por una membrana de naturaleza orgánica, denominada cápsula central. Las características más distintivas de los radiolarios son su esqueleto y los axopodios. Los radiolarios producen un esqueleto que puede tener una estructura muy elaborada y de gran belleza, con una apariencia opalina. Del cuerpo de la célula salen numerosas proyecciones denominadas axopodios que le dan una apariencia radiada y le sirven al organismo para el movimiento y para capturar pequeñas presas. El esqueleto de los radiolarios se fosiliza con facilidad y, debido a la rápida evolución de sus especies, son importantes como fósiles guía a partir del Cámbrico. Los radiolarios comprenden actualmente unas 1000 especies vivas.
Foraminíferos.




Los foraminíferos son protistas ameboides, principalmente marinos, aunque también hay especies de agua dulce, caracterizados por un esqueleto calcáreo o concha constituido por una o más cámaras interconectadas que fosiliza con relativa facilidad. Los foraminíferos suelen considerarse como el grupo más importante de microfósiles marinos debido a que son organismos muy abundantes en los sedimentos. Se han descrito unas 10 000 especies actuales de foraminíferos, además de unas 40 000 especies extintas, conocidas por sus fósiles. Por lo general tienen un tamaño menor a 1 mm, pero algunas especies alcanzan hasta 20 cm.6
Silicoflagelados.




Los silicoflagelados son un pequeño grupo de algas unicelulares presentes en ambientes marinos que se caracterizan por producir, en una etapa de su ciclo vital, un esqueleto silíceo integrado por una red de barras y espinas dispuestas en una especie de cesta interna. Estos esqueletos forman una pequeña parte de los sedimentos marinos, encontrándose como microfósiles desde el Cretáceo temprano.
Espículas.





Las espículas, o escleritas, son unidades esqueléticas calcáreas o silíceas, que forman parte del esqueleto de las esponjas de mar y de algunos corales. Existen dos tipos de espículas, según el material de que están compuestas. Las calcáreas y las silíceas. Las espículas silíceas presentan una gran variedad de formas y tamaños. Se forman a partir de acúmulos cristalinos de sílice hidratada. Las esponjas son los únicos animales que utilizan el sílice como material esquelético.