Microscopio electrónico de Barrido Philips SEM 525

Este fue mi primer microscopio electrónico.

En 2003 se me había metido en la cabeza construir un microscopio electrónico. Ya tenia recopilado bastante material y había mecanizado algunas partes de la cámara de observación. No obstante la tarea me parecía muy ardua.

Un día casi sin pensarlo, puje 600$ en eBay por un microscopio electrónico electrónico de barrido de desguace y tuve la suerte de ganar la subasta. El microscopio procedía de una universidad de San Luis en Estados Unidos. Los vendedores decían que el aparto estaba mas o menos completo pero que no sabían si funcionaba porque había sido desmontado de malas maneras. Por otros 800 euros conseguí que lo embalasen y me lo enviasen por barco hasta mi casa.

Cuando recibí los cajones, me decepcione un poco. Muchas partes del microscopio estaban desmontadas, cables cortados, la cámara de vacío abierta y llena de polvo, algunos componentes dañados por los golpes. No obstante, aunque solo fuese por algunos de los componentes que me habían enviado merecía la pena los 1400 euros empleados. La bomba rotatoria y la cámara de vacío tenían buena pinta y la difusora también. Seguro que iba a aprovechar el material. La buena noticia era que a ser un aparato Philips, de fabricación europea y podría funcionar perfectamente a 220 V. El aparato pesaba mas de 800 kg. Tuve que desmontar una puerta para poder meter el aparato en el taller que tengo en el sótano de mi casa.

Para entonces mi experiencia con microscopios electrónicos era nula. Tan solo una visita al Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda, me había permitido ver de cerca uno de ellos.

El equipo era un microscopio electrónico de barrido Philips SEM 515, un aparato construido hacia 1985. Estaba construido en forma bastante modular con tecnología suficientemente accesible y comprensible, esto es, empleaba transistores y circuitos integrados bastante comunes, por lo que las reparaciones que fuesen necesarias no parecían inviables.

A partir de entonces dediqué todas mis horas libres a tratar de reconstruir el microscopio. Después de dos meses de trabajo conseguí conectar todos los cables cortados y en condiciones de conectarlo a la corriente. La fuente de alimentación estaba separada del modulo principal, con el que esta conectado por mas de 30 cables de varios conductores. Pesa mas de 60 kgs. Cuando la abrí para acometer su reparación me entro el pánico y estuve a punto de abandonar la idea de reparar el aparato. La tarea de identificar y reconectar cada uno de los cables cortados me llevo casi dos semanas.

El microscopio además de la alimentación a la red eléctrica necesitaba aire comprimido para accionar las válvulas del equipo de vacío y agua para refrigerar la bomba difusora, así que tuve que improvisar estas canalizaciones a mi taller.

Despues de casi tres meses de trabajo, por fin con mucho miedo conecte el aparato. Al hacerlo solo dos de los 10 módulos que tenía se encendieron, uno de ellos la pantalla en la que aparecían las imágenes. Un par de días mas de trabajo y todos los módulos se encendieron, incluyendo la bomba rotatoria y la difusora. En su pantalla aparecieron unas escalas de grises para calibrar el aparato.

Parecía que unas cuantas cosas funcionaban, sin embargo comprobé que no se hacia completamente el vacío en la cámara. Tras una inspección minuciosa observé que los golpes durante el desmontaje y transporte del aparato habían deformado el acople entre la cámara de muestras y la bomba difusora, abriendo una grieta por la que entraba aire. Una semana mas de trabajo y aquello estuvo arreglado. Ahora se hacia el vacío, sin embargo el aparato indicaba que no había suficiente vacío y por tanto no estaba preparado para producir electrones.

Un par de días me costó descubrir que el sensor de final de carrera de la válvula de mariposa que abre la bomba difusora a la cámara de observación estaba dañado. Cuando se reparó !!por fin¡¡ un piloto rojo se encendió indicando que estaba preparado. Aplique corriente al filamento y !!!comenzaron a aparece imágenes!!! Hurra!! lo había conseguido, el aparato funcionaba, aunque no era capaz de interpretar las imágenes que aparecian.

Unos días mas tarde acompañado de mi amigo Alejandro, nos dedicamos a explorar todos los controles para poco a poco descubrir su funcionamiento y desvelar sus misterios. Fue un logro celebrado cuando las imágenes del filamento de una bombilla aparecieron en su pantalla, poco después las de un circuito integrado, una memoria y por fin, después de hacer la preparación de la cabeza de una mosca, observamos esos espectaculares ojos compuestos.

Duro poco el éxtasis, porque de repente se torno negra de manera permanente. En la calma que sucedió a la zozobra descubrí que el filamento se había quemado. Tras una semana de gestiones conseguí que en el Centro de Microbiología de Mahadahonda me regalasen un filamento usado pero usable. Para conseguir mas, lo intenté en la representación de Philips en España, ahora FEI, y si bien no conseguí filamentos me regalaron abundante documentación sobre el microscopio. Afortunadamente, poco después, localicé una empresa americana que me suministro filamentos, y otro material para microscopía electrónica, por correo a precios razonables.

Inicialmente el microscopio Philips tenia una cámara Polaroid para tomar fotografías de las muestras, procedimiento hoy obsoleto, por lo que modifique su electrónica para obtener una señal de vídeo de alta resolución que es digitalizada por una placa National Instruments y registrada en un PC.

En 2007 Traslade el instrumento a un nuevo local que había conseguido. Mi laboratorio ya no cabía en el sótano de mi casa y necesitaba un espacio mayor. Durante 12 años seguí empleando el aparato con total satisfacción que me permitió realizar una colección de mas de 3000 imágenes de polen de plantas y sobre todo aprendiendo mucho de microscopia.

El Philips 525 acomodado en el nuevo laboratorio.

Pero a finales de 2018 el microscopio empezó a dar síntomas de agotamiento. Por una parte el dispositivo de autofoco había dejado de funcionar y la silicona que rellenaba toda la fuente de alta tensión se había degradado, licuado y escapado entre las fisuras de la caja. El microscopio necesitaba una puesta a punto profunda que me podría llevar dos o tres meses y yo quería conseguir mas prestaciones. El hecho de emplear una bomba de difusión que necesitaba mas de una hora para ponerse en marcha me hacia desistir a veces de usarlo. También que emplease agua del grifo para refrigeración era un engorro que me incitaba a buscar algún aparato que emplease una bomba turbo molecular.

Jesús reparando el control de foco.

Estaba decidido a conseguir otro aparato, pero ¿Qué hacer con mi viejo microscopio? La primera opción era regalárselo a Baldo. Pero el, tan austero como siempre desistió. Valoré convertirlo en una maquina de litografía electrónica, pero era demasiado trabajo. Al final decidí crear escuela, se lo regalaría a alguien que fuese capaz de dedicarle tantos cuidados como yo le había dado hasta entonces.

Elegí a Diego González, un colega mas joven de Oviedo. Tenía las aptitudes y el lugar para acoger el aparato y estaba dispuesto a venir a Madrid y hacer, con mi ayuda, las reparaciones imprescindibles.

Me dio mucha pena desprenderme de aquel viejo amigo. Pero pensé que era lo mejor que podía hacer.

Y así fue. Después de varios viajes y estancias en Madrid reparamos la fuente de alta tensión se llevo el aparato a su taller y alli continuo con otras reparaciones. Asi que mi viejo Philips SEM 525 esta ahora rodeado de los prados asturianos.

Diego, contento de recibir el microscopio.

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